jueves, 4 de febrero de 2010

Estaba totalmente segura de tres cosas.
Primera,
Edward era un vampiro.
Segunda,
una parte de él, y no sabía lo potente que podía ser esa parte,
tenía sed de mi
sangre.
Y tercera,
estaba incondicional e irrevocablemente
enamorada de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario